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Unas plantas bonitas es el secreto para tener un jardín perfecto. ¿Sabes que puedes conseguirlo sin salir de casa y echándole una mano al medio ambiente? Como lo lees. Para lograrlo, hoy te enseñamos cómo hacer abono casero. ¡Verás que es muy fácil! 

Reúne los residuos adecuados en un mismo cubo

En casa vamos generando en nuestro día a día un montón de residuos orgánicos. Recoge los que sean de café, té, cáscaras de huevo, verduras y frutas y deposítalos en un mismo recipiente. Júntalos con los que generes en las actividades de cuidado del jardín, como hojas y hierbas.

Recuerda que en los residuos orgánicos para hacer compost o abono casero no debes incorporar restos de animales, aceites, lácteos ni compuestos químicos.

Recuerda no incorporar nunca a este cúmulo de residuos ninguno que sea lácteo, así como restos de animales, aceites, sustancias químicas (como herbicidas o pesticidas) o plantas que tengan algún tipo de enfermedad. De esta forma te garantizas que tu fertilizante sea perfectamente sano para tu jardín.

Coloca un recipiente amplio en el jardín

Ahora es el momento de colocar en el jardín todos esos deshechos que has ido acumulando. Para ello tienes dos opciones: puedes usar un recipiente que sea lo suficientemente amplio (al menos 1 metro de alto) o hacer un agujero en la tierra que, como mínimo, tenga 50 centímetros de diámetro y otros tantos de profundidad.

En ambos casos, tendrás que tener algún tipo de tapa que proteja el futuro compost de la lluvia y el viento para que ni se encharque ni esparza los restos por el jardín. También debes asegurarte de que el lugar que elijas tenga ciertos huecos por el que puedan ir aireándose los residuos. Estos pueden estar en las zonas laterales para evitar que entre agua.

Incorpora una base de tierra y luego los residuos

Ahora que ya tienes los deshechos y el sitio idóneo donde ubicarlos en el jardín, coloca un poco de tierra (unos 4 o 5 dedos) como base en el recipiente. En caso de que hayas escogido hacer un agujero en la tierra no necesitas llevar a cabo este paso.

Sobre este cúmulo de tierra suelta, echa todos los residuos que has ido acumulando en casa.

Luego agrega un poco de tierra sobre ellos y ya está todo listo para que comience a formarse el compost o abono casero perfecto para tus árboles frutales o plantas del jardín.

Airea los residuos una vez a la semana

Este paso es súper importante para conseguir que tu fertilizante sea saludable. Ayúdate de un rastrillo para mover todas las sustancias que tengas en el recipiente. Intenta que las que estaban arriba terminen en la parte inferior y viceversa. Además, es importante que también realices movimientos de un lado a otro. Realiza este proceso una vez por semana o, como mucho, cada dos semanas. ¡Verás que el compost va cogiendo forma!

La parte más dura de todo el proceso: esperar

abono-caseroPara comprobar si los residuos se están descomponiendo de la manera adecuada, cuando vayas a airear los residuos asegúrate de mantener la humedad necesaria y que los restos no se van compactando. Si ves que, a las pocas semanas, van apareciendo una especie de gusanitos, no te preocupes. Es completamente normal, significa que el fertilizante es saludable y, además, ayudarán a mejorar la calidad del resultado.

Poco a poco, el cúmulo de tierra y residuos orgánicos debe ir cogiendo un tono marrón más o menos uniforme y tener un olor parecido al de la tierra húmeda. No obstante, te avisamos de que debes tener paciencia. Este proceso puede durar unos 2 meses si comienzas en verano y unos 5 si empiezas en invierno.

¡Y ya está! Cuando pase este tiempo puedes colocar tu abono casero alrededor de las raíces de tus plantas y verás cómo crecen más sanas y fuertes. Suscríbete a nuestra newsletter y comparte este artículo en tus redes sociales y da a entender a tus amigos que cuidas del medio ambiente… ¡y de tus plantas a la vez!