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Alegran la vida y mejoran la salud, sin duda. Pero buscar un alquiler con mascotas es cierto que a veces se vuelve un pelín complicado. Pero… ¿hasta qué punto se puede definir o no la imposibilidad de convivir con gatos, perros o conejos en una vivienda? Te explicamos tus derechos. ¡Toma nota!

¿Cuándo me pueden decir que no?

La respuesta rápida es que solo te pueden decir que no única y exclusivamente cuando lo estipule el contrato. El arrendador está en todo su derecho de prohibir las mascotas en su vivienda, pero siempre que lo comunique al arrendatario a través de una cláusula del contrato. 

En caso de que esa cláusula no exista, en principio el inquilino puede convivir con perros, gatos (que son muy buenos compañeros de piso) o cualquier otro animal de compañía. No obstante, sí que es verdad que es recomendable que el casero sepa si en su vivienda hay o no mascotas. 

Si existe esta cláusula, el inquilino no podrá alquilar el piso si tiene mascota. De hecho, puede ser motivo de rescisión del contrato. Por tanto, te aconsejamos hablar con el casero siempre antes de meter a una mascota en tu nuevo hogar. 

¿Puede haber problemas con la comunidad de vecinos?

Pongamos que la primera barrera, que es el propietario de la vivienda, ya está resuelta porque no ha puesto problemas a que la mascota viva allí. Vale, pero aún así la comunidad de vecinos puede poner pegas. 

No tendrás problemas para encontrar un alquiler que acepte mascotas si tu perro o gato es tranquilo. Pero siempre debes hablarlo con el casero y llegar a un acuerdo.  

En el edificio puede estar prohibida la tenencia de animales, pero este hecho se puede impugnar. El arrendatario puede tener sus mascotas en casa siempre y cuando las actividades de las mismas no afecten negativamente a la finca. Es decir, que no sean “molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas” según la Ley de Propiedad Horizontal (artículo 7, apartado 2). 

¿Qué quiere decir esto? Que debes tener especial cuidado cuando tu perro pase por las zonas comunes para que no genere ningún tipo de desperfecto. De esta manera, será mucho menos probable que la comunidad de vecinos ponga inconvenientes para el alquiler de habitaciones que acepten mascotas. 

No obstante, te aconsejamos que, por si acaso ocurriese algún tipo de imprevisto, contrates un seguro que cubra los posibles destrozos que lleve a cabo tu mascota. De esta forma, tanto la comunidad como el arrendador se quedarán mucho más tranquilos y te pondrán menos trabas.

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Si soy propietario, ¿me conviene permitir mascotas?

Todo depende del animal. Pero si se trata de un perro (hay algunas razas que suelen convivir mucho con personas solteras y que son muy tranquilas) o gato que no dé problemas, sí que te conviene. ¿Por qué? Por dos razones fundamentales: porque te será más fácil encontrar un inquilino (cada vez más gente busca un alquiler que acepte mascotas) y porque, seguramente, el arrendamiento sea de más larga duración (debido a que la persona tendrá más dificultades para irse a otro piso en el que también acepten perros o gatos). 

Por otra parte, si, aunque permitas que el inquilino tenga mascota, se produce algún destrozo a causa del animal, el responsable de cubrir los gastos será el inquilino. De hecho, en caso de que haya desperfectos a la hora de devolver el piso, podrás quedarte con la parte de la fianza. 

Como ves, el alquiler con mascotas conviene a ambas partes, tanto a arrendatarios como a caseros. Suscríbete a nuestra newslettery comparte este artículo en tus redes sociales para que tus amigos que también vivan con perros o gatos sepan cuáles son sus derechos. Seguro que ellos (y sus peludos amigos) ¡te lo agradecen