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Un alquiler sin contrato puede resultar más barato, pero en ningún caso más seguro. Esa es la situación en que se encuentran muchos inquilinos cuando quieren acceder a una vivienda. Incluso en tales circunstancias, el arrendatario sigue teniendo derechos. Te explicamos cuáles en las siguientes líneas.

Legalidad de un contrato verbal

La Ley de Arrendamientos Urbanos se aplica de igual manera a contratos por escrito que a aquellos que son verbales. Sin embargo, es evidente que, en caso de conflicto entre ambas partes, será mucho más difícil probar que lo que dices es cierto. 

A no ser que puedas demostrar de alguna manera las condiciones establecidas para ejercer tus derechos de inquilino sin contrato escrito, cualquier disputa con el casero puede complicarse más de lo debido. Un buen ejemplo son los recibos de pago de alquiler, con los que se puede probar que hay una relación contractual entre ambas partes. Así que… ¡no los tires!

Bajo ningún concepto tires los recibos de los pagos mensuales o la fianza. Son una prueba clave de que existe un alquiler sin contrato por escrito, pero sí verbal. 

En caso de que se pueda probar que ha habido un acuerdo verbal, las resoluciones se aplicarán según la normativa vigente. Por ejemplo, si el inquilino quiere irse de la vivienda, deberá ser después de los 6 primeros meses y avisar al arrendador con 30 días de antelación, lo mismo que ocurriría en un alquiler con contrato por escrito. 

Devolución de la fianza

Para que el casero devuelva la fianza (no es lo mismo que depósito), el inquilino debe poder demostrar que la pagó en el momento de comenzar el alquiler y que ha avisado al arrendador en tiempo y forma sobre su voluntad de dejar la vivienda. Sin embargo, si el arrendatario no puede demostrar estas circunstancias y el casero no quiere devolver la fianza, será difícil para el primero solicitarla legalmente. 

Actualización de la renta

Al alquilar un piso sin contrato escrito (pero sí verbal) en el que se pueda probar la relación contractual, el casero no puede subir el precio tanto como quiera. Esto se debe a que el arrendatario podrá reclamar en caso de que considere que la subida no se ajusta a lo acordado verbalmente o que es excesivo. 

Para ello también son imprescindibles los recibos, ya que sin ellos no se puede probar el porcentaje de subida en la actualización de la renta. No obstante, siempre es aconsejable optar por el contrato por escrito donde se establezca cuánto, cuándo y en base a qué índice se podrá subir el alquiler. 

Declaración del lugar donde vives

Con el alquiler de un piso sin contrato regulado y por escrito es complicado que puedas probar que resides en esa vivienda para diferentes gestiones administrativas. Una de ellas es la declaración de la renta, pues en ningún caso podrás desgravarte nada por el importe de ese gasto sin tener contrato escrito (aquí tienes más información sobre los casos en los que sí puede desgravar el alquiler). 

Por otra parte, en caso de que Hacienda descubra que una persona está percibiendo unos ingresos por el alquiler de una vivienda y no lo está declarando, puede imponerle diferentes sanciones económicas. Esto se debe a que este organismo público entiende que eso es un fraude fiscal

Después de leer este post, seguro que no necesitas que sigamos convenciéndote de que un alquiler sin contrato no te conviene en absoluto ni como inquilino ni como casero.Suscríbete a nuestra newslettery comparte este artículo en tus redes sociales para que tus amigos también conozcan los peligros de esta práctica.