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El líquido elemento es tan valioso como escaso en algunas épocas del año. Y en vistas de que se acerca el buen tiempo y este año apenas han caído cuatro gotas en nuestro país, hoy queremos enseñarte cómo ahorrar agua en el jardín sin poner en peligro nuestras plantas. ¡Toma nota!

Riega solo lo que necesite cada planta

No todas las especies necesitan la misma cantidad de agua. Infórmate de cuáles son las que necesitan un mayor o más frecuente riego y las que menos. Si lo necesitas, lleva un control apuntando en una hoja cuándo fue la última vez que has regado cada planta. Así sabrás siempre cuándo le toca a cada una.

También puedes reunir a todas las que necesiten más agua por una parte del jardín y las que menos por otra. De esta manera siempre sabrás cuál te toca. Optar por plantas autóctonas (o por aquellas que son resistentes al sol y al calor en verano) también es una buena opción, ya que estarán adaptadas al nivel de lluvias de la zona y tendrás que regarlas poco.

Reutiliza el agua de otras tareas domésticas

Estos gestos son muy sencillos. Solo tienes que recoger el agua de la ducha en un cubo mientras se calienta o aprovechar el agua de cocer las verduras, las patatas o los huevos. ¡Incluso el líquido del aire acondicionado (solo debes depositarlo en un recipiente) es reutilizable! Todo se puede usar posteriormente para ahorrar agua en el riego.

Otra opción es usar el agua de la lavadora para regar las plantas. Para ello solo tienes que usar jabón biodegradable y poner la manguera por donde se evacúa el agua dentro de un barreño lo suficientemente amplio para que quepan de 60 a 90 litros.

Convertir estas pequeñas tareas en hábitos no solo sirve para ahorrar agua en casa y echar una mano al planeta (¡y a las generaciones venideras!).

También ayuda a que la factura del agua sea cada vez menor, ya que puedes reducir el consumo incluso a la mitad con estos y otros gestos.

Aprovecha el agua de la lluvia

Los días que llueva obviamente no hay necesidad de regar. Pero, por otra parte, en lugar de dejar que el agua corra hasta el mar o se evapore, esos días puedes utilizar cubos o cualquier otro recipiente para aprovechar al máximo ese agua de lluvia.

Evita regar en las horas de más calor

Después de todas estas propuestas, ¿sigues más recomendaciones para el riego de plantas? Pues no te preocupes, que aún hay más. De hecho, ¡ahora vamos con las más conocidas! En primer lugar, no olvides regar a primerísima hora de la mañana. De hecho, si es justo antes de que amanezca, mejor que mejor.

Reutilizar agua de otras tareas, regar a la hora adecuada o usar un sistema de riego por goteo son gestos efectivos y efectivos para ahorrar.

En ningún caso se te ocurra ponerte a regar a mediodía, justo cuando el sol está en su punto más álgido y la evaporación es máxima. ¡Se perderá gran parte del agua sin ayudar a tus plantas! ¿Qué sentido tendría?

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Pon un sistema de riego que gaste poco

Seguro que a estas alturas ya conoces el famoso riego por goteo. Esta fórmula es de las más eficaces en el ahorro de agua, pues mantiene la tierra húmeda pero sin encharcar. Además, existen sistemas que permiten ajustar las zonas del jardín que necesiten más o menos litros y la hora exacta a la que empiece y termine el goteo.

En caso de que tengas una terraza pequeña o quieras decantarte por opciones algo más económicas, te aconsejamos que uses la regadera de toda la vida. Con ella tendrás bastante control sobre qué cantidad de agua echas sobre cada una de las plantas.

Apuesta por los suelos tapizantes, no por el césped

El césped ocupa una gran cantidad de espacio en muchos jardines en los que se pretende tener una especie de alfombra mullida y verde. La idea está genial, pero es una alternativa realmente cara en cuanto a coste de agua se refiere.

Para conseguir un efecto parecido se puede optar por las plantas tapizantes en determinadas zonas del exterior. Estas especies reptantes, como el lamprantus (también conocida como planta de las flores naranjas) o la begonia, pueden incluso dar un aspecto más alegre y cuidado que la hierba.

Si aplicas todos estos consejos, te darás cuenta de cómo ahorrar agua en el jardín no es tan complicado y, sin embargo, posee ventajas tanto económicas como ecológicas. Suscríbete a nuestra newslettery comparte este artículo en tus redes sociales para poner tu granito de arena. Entre todos podemos hacer que cada vez más personas estén concienciadas de la necesidad de cuidar el planeta para que siga siendo azul.