-¿Qué te parecería vivir juntos?

-¡¿Qué dices?!

-¡Pero si ya casi vives conmigo! Comentarlo en voz alta es una mera formalidad.

En ese momento tu pareja se ríe, el ambiente se relaja y al día siguiente trae las tres mudas de ropa interior que le quedaban en su casa.

 ¿Cómo saber si ha llegado ese momento porque tu pareja ya casi vive en tu piso? Te damos todas las pistas para que comiences a investigar, al más puro estilo Sherlock, si tu pareja se ha mudado sigilosamente contigo y tú sin enterarte.

Espacio en el armario

Al principio fue la pequeña cesión de un territorio secundario y anexo, el típico cajón olvidado que, de todas maneras, tenías medio vacío. Fue un acuerdo legítimo entre dos potencias iguales, con las fronteras bien definidas.

Ese acuerdo duró un tiempo. Luego comenzó la conquista unilateral, silenciosa y progresiva. Un día eran dos perchas, otro cuatro, otro las pantuflas en tu zapatera,… Y, de repente, un día te despiertas y los confines de tu reino se han reducido a la mitad.

La mañana que encuentras una de sus nuevas camisas con la etiqueta puesta (las compró hace unos días y las trajo directamente a tu piso), es oficial. Tu pareja se está mudando a tu piso.

Lavadoras juntos

Este punto deriva del anterior. Si tiene su ropa en tu casa, la lava en tu lavadora. Así de simple. Aquí comienza la verdadera intimidad.

Botes en el baño

No es lo mismo dejar un cepillo de dientes al lado del tuyo que incluir el set completo de desodorante, perfume, peine, gomina, líquido para las lentillas, esponja y (como bien sabes) un largo etcétera. Mira a tu alrededor después de darte una ducha. Si ves las mismas o más cosas de tu pareja que tuyas, esa persona no solo te ha robado el corazón, sino el espacio del lavamanos para poner hasta el hilo dental.

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Mando de la tele

Cuidadín, cuidadín. ¿Cuántas parejas se han roto por discusiones que derivan del mando de la tele? Llegar a acuerdos no es tan difícil. Un día decide uno y otro día decide otro. Ahora, sé consciente de que cuando se llega a esa situación, es posible que ya tu baño y tu ropero sean territorio conquistado.

Limpiar la casa

¡No todo iba a ser malo! Tener a alguien que te eche una mano para limpiar la casa por el tiempo que pasa allí es una fantástica noticia (sobre todo después de organizar una fiesta en casa…). Otra pista más para darte cuenta de que en tu casa viven dos personas, no una.

Dejar de vivir en tú casa (con todo lo que eso conlleva) para pasar a vivir en vuestra casa es un paso muy importante para una pareja. Pero en la mayoría de las ocasiones, cuando se produce así, de manera paulatina, el cambio es tan natural y tranquilo que no genera conflicto alguno.

Disfruta de esos primeros momentos de convivencia en los que llegas por la tarde y ambos compartís anécdotas del trabajo. Intenta no perder esa complicidad. Sabes bien que es perfecta. Y envíale este artículo a esa persona para decirle, sutilmente, que sabes que se ha mudado a tu piso.