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Es ley de vida. Los niños se hacen mayores y comienzan su propia vida… fuera de la casa que los vió crecer. Pero cuando los hijos se van de casa no hay por qué hacer ningún drama si se sabe cómo gestionar bien la situación. Aquí te damos algunos consejos para que lo consigas. ¡Tú puedes!

¿Qué es el síndrome del Nido Vacío?

Con el nombre de este síndrome se agrupan una serie de síntomas que sufren algunos padres y madres cuando un hijo se va de casa. La decisión puede deberse a diferentes circunstancias: estudios en lugares lejanos, trabajo, interés por vivir solo o en pareja…

Tras la partida, los progenitores pueden comenzar a sentirse tristes, desanimados e, incluso, deprimidos. De hecho, los síntomas más comunes de este síndrome son el llanto, el aislamiento, la ansiedad o la apatía. A veces también se dan sentimientos de culpa o abandono por la pérdida de la convivencia con los hijos.

Este cambio puede afectar más de lo normal a personas que sean muy mayores o que no suelan gestionar muy bien los cambios en su rutina. No obstante, hay una serie de estrategias que se pueden aplicar para evitar pasar una mala racha en el momento en el que los hijos deciden independizarse.

Qué hacer cuando un hijo se va de casa

  • Vive nuevas experiencias: ¿Siempre has querido escribir un libro, aprender a bailar salsa o plantar nuevas flores en tu jardín? Cuando los retoños se hacen mayores y salen del nido, generalmente los padres suelen tener, de repente, un poco más de tiempo para sí mismosAprovéchalo al máximo y anímate a hacer actividades que te gusten y te motiven. No llegues a estresarte llenando cada hora del día con diferentes ocupaciones, pero sí sería recomendable que lleves a cabo una nueva tarea o hobbie que te alegre el día.
  • Dale más tiempo al amor: Si tienes una relación, ahora es un buen momento para dedicarle más tiempo. Reenamórate, viaja más con esa persona y aprended a vivir sin la presencia constante de los hijos. En caso de que no tengas una relación, quizá es una etapa fantástica para conocer gente nueva y abrirte a la posibilidad de conocer a alguien especial.
  • Expresa lo que sientes: Aislarte y no decirle a nadie lo mal que te sientes desde que se fueron tus hijos es una muy mala decisión. Compartir con los demás nuestros problemas e inseguridades los hace más pequeños. Habla con tus amigos y familiares cercanos sobre el tema.

Cuando los hijos se van es buen momento para retomar antiguos proyectos, hacer cosas que te gusten o dedicarte más tiempo.

En caso de que lo necesites, también puedes consultar con un especialista para que te ayude a sobrellevar la situación. Lo importante es que no te quedes con todos esos miedos dentro de ti, sin comentarlos con nadie.

  • Mantén tu vida social: Esta es una excelente fase para darle un nuevo giro a tu vida social. Monta fiestas en casa, acude a los eventos de tu zona, renueva el contacto con amigos a los que hace años que no ves… ¡Rodéate de gente!

Lo que no debes hacer bajo ninguna circunstancia

  • Chantajear a tus hijos: 

Independizarse es un proceso normal en la vida de una persona. Tú lo hiciste en su momento y no pasó absolutamente nada, ¿verdad? No significó que quisieras menos a tus padres ni que te olvidases de ellos. Simplemente, llegó el momento de abrir las alas y salir del nido. Pues a esos niños que crecieron, rieron, lloraron y se hicieron mayores en tu hogar también les ha ocurrido lo mismo.

No les pidas que no se vayan, no les digas que sin ellos vas a sentir mucha soledad, no les chantajees diciendo que parece que ya no cuentan contigo. No, nada de eso. Ayúdales a salir de casa de forma sana y natural. Anímales a vivir su propia vida y confía en su propia capacidad para salir adelante. Y en la tuya. Ambas partes conseguiréis ser felices y encontrar vuestro propio espacio en este nuevo período.

  • Agobiarlos a llamadas: 

Tus hijos están perfectamente, no te preocupes más de lo debido. Hablar con ellos dos veces al día para ver si están comiendo bien es un auténtico agobio. Estarás demostrando que no tienes fe en sus aptitudes como adultos y solo conseguirás que se enfaden.

Tampoco los espíes en redes sociales o los vayas a buscar a diario a su trabajo. ¡Conseguirán sobrevivir solos! No te decimos que pierdas el contacto con ellos. Queda un día a la semana para comer en familia o tomar un café (en caso de que esté lejos, se puede cambiar por un contacto telefónico o una videollamada).

Por otro lado,recuerda que lo más probable es que sigas pasando con ellos las fechas especiales, como el Día de la Madre y del Padre, la Navidad o vuestros cumpleaños juntos. Y si por diferentes circunstancias (trabajo, viajes, etc) alguna la pasáis separados, ¡no te enfades!

  • Dramatizar la situación:

Prácticamente todos los padres y madres del mundo se ven en esta situación antes o después. La independencia de los hijos es un proceso normal que hay que llevar de la mejor manera posible. No dramatices soltando frases del estilo “no sé qué voy a hacer sin ti”, “ya no te vas a acordar de mí” o “veo que ya no me necesitas para nada”. Eso es chantaje. Y es absurdo.

Tú siempre vas a ser una parte fundamental en la vida de tus hijos, una de las personas más importantes de su entorno. No hables de ellos como si fueran los malos de la historia y no pongas a otros miembros de la familia en su contra. No están haciendo nada horrible, solo se están convirtiendo en adultos.

Tus hijos no son tuyos, son de la vida. Déjalos salir a ella y sorprenderse de lo que son capaces sin tu ayuda. Luego podrás enorgullecerte de lo bien que lo han llevado y de lo independientes que han demostrado ser. También sentirás orgullo por tu actitud, porque gestionar el momento en el que los hijos se van de casa es complicado y lo harás bien. Te lo aseguramos. Comparte este artículo para ayudar a otros padres a evitar el síndrome del nido vacío. ¡Te lo agradecerán!