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El concepto healthy está de moda en la alimentación, en la cosmética, en la ropa… Y, como no, también en el ámbito de la vivienda, y por eso hablamos de edificios sanos. Y es que la mayor parte del tiempo lo pasamos en espacios cerrados, por lo que prestar atención a su nivel de salubridad es fundamental. Sabemos el significado de una dieta o rutina saludable. Pero, ¿qué es una vivienda saludable?

¿Qué es un edificio sano?

Es aquel que está pensado para contribuir a la salud y al bienestar de sus habitantes. Para ello, se presta atención a cada detalle de la construcción, desde el diseño de las instalaciones hasta la elección de los materiales.

Por ello, para crear un edificio saludable se deben tener en cuenta elementos como el aislamiento, la estanqueidad o la ventilación controlada. Porque muchos de los problemas de los edificios provienen de un mal diseño inicial que, impide abordar correctamente el control de temperatura, la humedad o el caudal de aire que circula por las estancias.

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¿Qué elementos suponen un riesgo para la salud?

  • El aislamiento térmico: tener un mal aislamiento puede provocar enfermedades. El aislamiento térmico permite mantener una óptima temperatura interior, garantizando el bienestar de los ocupantes. Un buen aislante debe tener un buen comportamiento térmico.
  • Las infiltraciones: cuando el aire entra y sale de manera descontrolada produce un desequilibrio en el confort térmico. Por eso los edificios sano tienen en cuenta este aspecto.
  • Partículas en el aire: hay elementos que pueden llegar a ser mortales y provocar enfermedades como el cáncer. La falta de estanqueidad, además de permitir la libre circulación del aire, permite que dicho aire transporte partículas peligrosas.

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Los principales fundamentos de los edificios sanos

  • Calidad del aire: para garantizar la calidad del aire es imprescindible elegir los materiales de construcción y de mobiliario de baja emisión de compuestos orgánicos volátiles y semivolátiles. Y mantener unos niveles de humedad entre 30-60% para mitigar los problemas de olores.
  • Ventilación: establecer una ventilación adecuada para controlar las fuentes de olores, productos químicos, emisiones de COV y dióxido de carbono y conseguir una adecuada calidad del aire interior.
  • Confort térmico: hay que tomar medidas para que el confort térmico asegure un nivel de temperatura y humedad constante durante todo el año.
  • Aprovechar la luz natural: dos requisitos fundamentales son el uso de bombillas de bajo consumo y la instalación de ventanas suficientes.
  • Ruido y humedad: proteger y aislar la vivienda para que haya la menos contaminación acústica posible e intentar evitar la formación de humedades durante y después del proceso de construcción.

Los edificios sanos no son simplemente una forma determinada de construcción responsable con el medio ambiente, también se trata del modo de vida del futuro. Y si tienes curiosidad por saber más sobre este tema, o te interesa estar al día y no perderte ninguna noticia del sector, suscríbete a nuestra newsletter y recibe toda la actualidad en tu correo antes que nadie para estar a la última de este tema.