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“Halaaa… ¿Y eso… soy yo?” Esa debe ser, más o menos, la reacción de un bebé la primera vez que se reconoce en un espejo. Este tipo de situaciones genera un aprendizaje súper valioso para los niños. Te explicamos cómo hacer una verdadera habitación Montessori para potenciar este tipo de experiencias.

Pero… ¿Qué es el método Montessori?

La doctora que le dio nombre a esta metodología (y que vivió a principios del s.XX) creía firmemente que la libertad y autonomía de los pequeños era imprescindible en su desarrollo. La educación, según afirmaba, debía basarse en el respeto hacia el menor. Así como en la potenciación de su propia capacidad de aprendizaje. De esta manera, la doctora se posicionó en contra de la rigidez impuesta en los sistemas educativos europeos, que se centraban en moldear a los menores a imagen y semejanza de sus educadores.

Aplicar estas ideas a la decoración de estancias infantiles tiene dos consecuencias fundamentales: por un lado, la creación proceso paulatino en el que se vayan incorporando elementos conforme el niño los necesita; por otro, la generación de un espacio en el que el menor pueda moverse y llevar a cabo diferentes actividades con autonomía y libertad. Veamos cómo se aplican estos conceptos.

Muebles necesarios en un dormitorio Montessori

En primer y destacadísimo lugar, hablaremos de la necesidad de contar con espacio suficiente para que el bebé se mueva y explore todo lo que quiera desde que comience a dar sus primeros pasos. Prepáralo para que no haya ningún tipo de peligro para el niño.

Por otra parte, la luz natural es imprescindible para el normal desarrollo de los menores. Intenta brindarle un espacio con ventanas suficientes como para disfrutar de la luz solar el máximo de horas al día. Gracias a esta luminosidad podrás crear (cuando el pequeño tenga la edad suficiente) una zona de lectura perfecta para evitar que su vista se canse con la luz artificial. Y si combinas las ventanas con colores neutros, mejor que mejor, evitando así los tonos estridentes que no transmiten ninguna tranquilidad.

  • Alfombra

Además, puedes poner una alfombra para que el pequeño esté sobre una superficie mullida que le aleje del frío del suelo.

  • Cama

Incorpora también un colchón bajo para que tu hijo pueda acceder a la cama cuando quiera sin necesidad de estar pidiéndote ayuda. De esta forma, fomentas su autonomía para desenvolverse en su dormitorio Montessori. Asimismo, este elemento da un plus de seguridad a la cama, ya que el bebé no tendrá la posibilidad de caerse y hacerse daño.

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  • Juguetes

Otro aspecto importante es la estantería con los juguetes. Intenta que sea bajita, es decir, que esté a su altura para que pueda coger los muñecos que le apetezca en cada momento. Intenta que los juegos no posean piezas pequeñas que puedan poner en peligro a tu hijo. Puedes elegir algunos que estén hechos con materiales naturales (como la madera) para potenciar los sentidos del pequeño y su relación con el entorno natural.

  • Espejo

Por último, los bebés necesitarán la incorporación de un espejo (preferiblemente uno irrompible) cerca de la cama. Esto se debe, como comentábamos al comenzar el post, a que los niños pequeños pasan por una etapa en la que comienza el autoconocimiento. Tener un espejo cerca de la cama les ayuda al reconocimiento propio de forma autónoma y libre. Sella el espejo irrompible a la pared e incorpora en medio una barra de madera de la que se pueda ayudar para levantarse o ponerse de rodillas cuando empiece a gatear. 

  • Armario

Puedes introducir otros elementos que veas necesarios como un armario (que también sea bajito para que el pequeño pueda elegir en cuanto tenga edad su propia ropa), una lámpara quitamiedos sobre la estantería o unos cuadros con elementos naturales.

Otros elementos para decorar un cuarto Montessori

Los que te acabamos de explicar son los elementos imprescindibles para crear un espacio infantil siguiendo este famoso método. Luego, conforme vaya creciendo el pequeño, puedes ir metiendo una mesa y una silla para que haga los deberes, una zona donde poner los libros que más le gusten…

La idea fundamental es que el lugar se desarrolle al mismo ritmo que el niño, incorporando elementos según van aumentando las necesidades. También es importante que la estancia no esté llena de juguetes que nunca usa. O de muchos elementos decorativos que hacen que el cuarto parezca un escaparate. Recuerda que lo más importante es el espacio y la luz.

Y ahora… ¡solo te queda aplicar todo este conocimiento para tener una habitación Montessori! Como ves, es muy sencillo y solo hay que ponerle un poco de sentido común. ¿Quieres más consejos para hacer de tu hogar un lugar cómodo y acogedor para ti y tu familia? Suscríbete a nuestra newsletter y solo te mandaremos trucos que te encantarán. ¡Prometido!