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Al igual que en los baños pequeños siempre es mejor instalar una ducha en lugar de una bañera, ¿nunca habías pensado en un inodoro con bidet incorporado para ganarle espacio a esta estancia? Aunque a priori te parezca una idea un tanto atrevida, te enseñaremos que tiene muchísimas ventajas. ¡Sigue leyendo!

Inodoro y bidet, todo en uno

Si bien es cierto que el concepto está muy extendido en la cultura asiática, a los occidentalitos de a pie aún nos cuesta imaginar cómo meter uno dentro de otro. En realidad es muy sencillo. Se trata de un mecanismo que se activa al tocar un botón y que saca un pequeño grifo de la parte trasera de la taza (bajo la tapa donde nos apoyamos). De ahí sale un chorro de agua que mejora nuestra higiene en el momento en el que lo necesitemos.

Ventajas del bidet para inodoro

En primer y destacado lugar, gracias a este sencillo mecanismo ahorramos espacio de forma diferenciada. Este beneficio es especialmente importante para los baños pequeños integrados en el dormitorio, ya que en estos casos necesitamos aprovechar al máximo cada metro cuadrado.

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Por otra parte, están las numerosas ventajas para la salud de los usuarios. Esta fórmula de limpieza no irrita la piel ni genera alergias, lo que sí puede suceder con el papel higiénico. Además, para aquellas personas con movilidad limitada es una manera cómoda y autónoma de mantener la higiene.

¿No te parece súper útil un inodoro con bidet incorporado? ¡Porque lo es! Y si lo que quieres son más trucos e ideas para mantener tu baño limpio, en orden y, sobre todo, bien decorado, ¡suscríbete a nuestra newsletter! Te daremos consejos que seguro que te encantarán.