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Unos boca arriba, otros boca abajo, otros de lado… Cada persona duerme de una determinada manera y tiene sus propias rutinas de sueño. ¿Cómo elegir, entre todos los tipos de almohadas que existen, el que mejor se adapta a ti? Aquí tienes algunos consejos que te ayudarán a tomar una buena decisión para ti y tu descanso.

Dime cómo duermes y te diré qué necesitas

  • De lado: 

En estos casos debe haber un ángulo de 90º entre la cabeza y el hombro para mantener la columna recta. Por ello la almohada debe ser del grosor adecuado para fomentar esta posición. En consecuencia, aquellas personas que sean más anchas de hombros necesitarán una más gruesa que aquellas que sean más estrechas. En ambos casos, la firmeza debe ser una característica fundamental. Pues en caso contrario la cabeza crearía un ángulo menor con el hombro.

  • Boca arriba: 

Para estos casos, una que tenga una altura y firmeza intermedias, es suficiente. De esta forma, te garantizas que la columna vertebral se mantenga recta y que la cabeza no quede ni demasiado alta (creando un ángulo agudo con el cuello) ni demasiado baja (generando esta vez el ángulo agudo con la nuca). Te aconsejamos que para tener una habitación de invitados perfecta utilices una de estas almohadas en la cama. Al tener un punto medio de firmeza y grosor respecto a las demás, te garantizas que la mayoría de la gente se adapte bien a ellas.

  • Boca abajo:

Cuando más fina y blanda sea, mejor. De hecho, si viajas o duermes fuera de casa, te aconsejamos que, si tienes dudas sobre el grosor de la almohada que vas a usar, es mejor optar por dormir sin ella.

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Diferentes rellenos en función del tipo de almohada

Otra característica que define las diferentes clases de almohadas es el material del relleno. En este factor influyen en gran medida nuestros gustos personales, el precio y el sentido práctico (algunas de ellas son difíciles de lavar, por ejemplo).

  • Fibra sintética: 

El poliéster es el material que se suele utilizar en estos casos. Es una fibra bastante económica y que se puede lavar sin problema. Son adecuadas tanto para dormir de lado como boca arriba, ya que tienen cierta resistencia.

  • Espuma: 

Las almohadas que están hechas con este componente tienen un grosor y firmeza variable, ya que dependen de la densidad de la espuma. Las de estilo anatómico suelen estar rellenas de este material. Pero ten en cuenta que, aunque suelen ser recomendables por su mejor adaptación a la forma natural del cuello, no todo el mundo se acostumbra bien a dormir con ellas.

  • Pluma: 

Este relleno es perfecto para quienes duermen boca abajo, ya que tiene muy poca firmeza. Sin embargo, a algunas personas les puede generar alergia y en verano resulta poco transpirable. Resulta algo más caro que los otros rellenos y para limpiarlo hay que seguir las instrucciones del fabricante.

  • Látex: 

Aquellas personas que sufran de alergia no tienen razón para tener ningún miedo con este material, ya que es antialergénico. Además, también es ergonómico, porque se adapta fácilmente a la forma del cuello.

  • Viscoelásticas:

Están rellenas de un material llamado espuma de poliuretano. Al igual que en el caso anterior, se adaptan muy bien a la postura de la persona. Aunque son bastante asequibles, no ofrecen muchas opciones para una limpieza rápida y sencilla.

Ahora que ya sabes los tipos de almohadas que existen y cómo elegir en función de tus gustos y costumbres, ¿quieres conocer más trucos y consejos para tener una habitación cada vez más acogedora y práctica (por ejemplo, cómo decorar un cabecero con estilo)? Pues… ¡suscríbete a nuestra newsletter!