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Que las viviendas saludables son el futuro es un hecho indiscutible. Ya no es solo el deseo de algunos, sino que comienza a ser una realidad palpable. Vivimos en un mundo contaminado y por eso mismo, muchas personas apuestan por edificios de consumo casi nulo, diseños bioclimáticos y construcciones sostenibles.

Tenemos una vida cada vez más alejada de la naturaleza y cada vez más cerca de construcciones que nos exponen a múltiples formas de contaminación, es comprensible pensar que la calidad de los edificios pasa por diseñar y vivir en construcciones de este tipo.

El origen de la arquitectura saludable

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Estas casas empiezan a cobrar importancia en Estados Unidos en 2013 por la compañía Delos que dedicó seis años a recopilar investigaciones médico-científicas sobre salud y construcción. Creó un sello que certifica si los edificios cumplen con 540 requisitos que influyen en la salud de quien los habita. Es el llamado “wellness real estate“.

Y es que las personas pasamos más del 80% de nuestro tiempo en espacios cerrados, ya sea en la oficina o en nuestra propia vivienda. Y por desgracia, la mayoría contaminados por un aire de mala calidad y con una deficiente ventilación. Las pinturas, los materiales de las paredes, los suelos, los techos, el mobiliario… Las casas están llenas de compuestos contaminantes.

Hay que tener presente que, en España, el Código Técnico de la Edificación regula las exigencias básicas de calidad de los edificios es del año 2006. ¿Cuántos edificios contaminantes para nuestra salud hay en nuestro país?

¿Cómo se puede mejorar la salud de una casa?

Si algo nos está quedando claro en este artículo es que el impacto de los edificios sobre la salud es enorme. Y, de hecho, responsables europeos de políticas energéticas nos advierten de que cuando más de un tercio de las emisiones de CO2 en Europa (alrededor de un 39%) la realizan los edificios, es evidente que el cambio debe comenzar en el hogar.

vivienda-saludablePero la mejora de los edificios dependa de muchas cuestiones. Entre ellas que los gobiernos pongan las medidas adecuadas para lograr una buena calidad de vida, tanto fuera como dentro del hogar. Aunque nosotros podemos realizar ciertas modificaciones para mejorar las condiciones de confort térmico y calidad del aire en nuestras viviendas.

Podremos poner en marcha las siguientes medidas para lograr una casa saludable:

  • Mejorar el aislamiento para evitar pérdidas de calor y de frío de nuestras viviendas.
  • Utilizar sistemas de climatización para la calefacción y agua eficientes y renovables.
  • Usar sistemas de ventilación que ayuden a renovar el aire interior y manteniendo su calidad.
  • Emplear sistemas y aparatos de control de la temperatura y humedad relativa ya que son factores que pueden agravar los efectos de una mala calidad del aire.
  • Utilizar sistemas de filtración y purificación para eliminar partículas y contaminantes del aire.
  • Controlar los niveles de contaminación del aire interior que respiramos mediante sondas de calidad del aire cuya tecnología permite poner en funcionamiento los sistemas de ventilación cuando los niveles admisibles de contaminación interior sean sobrepasados.

En España el mercado inmobiliario del bienestar es aún un perfecto desconocido. De momento, podemos contar con los dedos de una mano las viviendas saludables. Pero suscríbete a nuestra newsletter y recibe toda la actualidad en tu correo antes que nadie para estar al día de este tema.