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“Dios mío… ¿qué he hecho?” Esa puede ser tu sensación después de haber decidido vivir solo. Nadie te avisó de que la realidad sería mucho más dura que los sueños de independencia postadolescente que tenías en casa de tus padres.

Respira. Únicamente necesitas unos consejillos clave y te convertirás (no en un adulto responsable, eso es demasiado aún, ¿verdad?) en alguien que sobrevivió a los primeros 90 días tras independizarse. Luego todo será más fácil. Prometido.

Aprender a vivir solo: Consejos para tu casa

  • Electrodomésticos:

Consejo número 1 e indispensable: aprende cómo funciona la lavadora, la plancha o el horno antes de salir de casa de tus padres. Evitarás esas llamadas en la que explicas la forma de los diferentes botoncitos de la secadora y en las que nunca entiendes los mensajes crípticos que recibes por respuesta.

Además, trucos de supervivencia como lavar la ropa con prendas del mismo tono o planchar las camisas empezando por el cuello y las mangas son cosas que debes aprender con la práctica antes de empaquetar tus cosas. De todas formas, te avisamos: nadie domina al 100% el difícil arte de planchar hasta que tiene, como mínimo, un par de nietos.

  • Bricolaje exprés:

Una puerta de los armarios de la cocina que se sale de la bisagra (tranquilo, pasa en algún momento en el 100% de las cocinas a nivel mundial), una pata de una mesa que se afloja, un grifo por el que se empieza a salir una gotita de agua cada 20 segundos… Lo que sea. Aprende a manejar, aunque sea de forma básica, las principales herramientas de bricolaje. Si para cada pequeño apaño vas a llamar a un profesional, no sabemos de qué vas a comer.

Cómo vivir solo y no morir en el intento: Cocinar y limpiar

  • Recetas caseras:

Nunca jamás comerás como en casa de tus padres. Asúmelo. Las latas, las pizzas y las apps de comida a domicilio se convertirán en los mejores aliados de tu estómago. Pero si quieres mejorar la un poco tu dieta, llega al nuevo piso con algunos apuntes de recetas rápidas y sanas empaquetadas entre tus cosas. Y si puedes practicar antes de dar el salto de la independencia, mejor que mejor.

Si tu inquietud por comer bien riñe con tu pereza, también hay solución. Cocina el domingo y guarda todo en tuppers para el resto de la semana. Ah, y, claro está, también puedes visitar a tus padres o tus abuelos más de la cuenta y aceptar sin muchos miramientos sus ofertas de llevarte croquetas o lentejas.

¡Por cierto! La nevera, aunque hasta ahora no te lo hubieras planteado, no se llena sola. Guarda un par de horas a la semana para hacer una visita al súper. Consejo: evita ir el sábado si padeces de claustrofobia.

  • Limpieza:

Sí, la casa consume horas como si no hubiera un mañana. Mientras que el resto del piso puedes limpiarlo una vez por semana, ten en cuenta que tendrás adecentar la cocina a diario (a no ser que sigas nuestro consejo y cocines los domingos, en cuyo caso únicamente tendrás que limpiar los platos y los tupper durante la semana).

Esto es lo mínimo indispensable si no quieres vivir entre basura. Ahora, si invitas a unos amigos u organizas una fiesta en casa, recuerda: tendrás que limpiar más. Empieza a difuminarse tu idea de continuas juergas en cuanto tuvieras piso propio, ¿eh?

¿Cuánto dinero se necesita para vivir solo?

Correr con todos los gastos de una casa no es una misión imposible. Pero casi. Para empezar a formar parte de ese selecto club de los que sobreviven a los primeros 90 días de independencia, prevé tus gastos y ordénalos según su importancia. Agua, luz, gas, comunidad, alquiler, comida… Sentimos decirte que los días en los que te gastabas el 50% de tu sueldo en ropa y el otro 50% en tu vida social se han terminado.

Ahora ya sabes lo que te espera y conoces todos los trucos para conseguirlo (¡ojo! Que quizá no vayas a vivir solo… y tú sin enterarte). Sobrevivirás. Ayuda a tus amigos para que también superen la dura prueba de independizarse compartiendo este artículo en redes. Sabes que ellos necesitan estos consejos tanto como (o más que) tú.